De la formación de un psicólogo

La función educativa es siempre una tarea difícil.  En cualquier nivel y en cualquier ámbito donde se presente, desde los pequeñitos de pre – escolar hasta los expertos profesionistas  de postgrado, la tarea educativa implica una serie de procedimientos, capacidades y actitudes muy especiales

 Sin embargo, la formación de un psicólogo presenta retos muy particulares y diferentes a cualquier otro proceso formativo.

 La tarea debe comenzar con el proceso de concientización del estudiante de lo que esta profesión implica.

Algunos sólo la ven como una profesión “tierna” y “cálida” que les va a permitir expresarse de esa manera en su vida y asimismo proyectarse socialmente.  Otros la visualizan como una carrera que no les va a implicar procesos intelectuales muy elevados y por lo tanto la pasarán fácil.  Algunos más la perciben con un sentido sumamente altruista, porque a través de ella van a poder ser quienes solucionarán los problemas de los demás. Una especie de profesión dedicada a la caridad.  En especial algunas de las estudiantes la visualizan como una profesión muy adecuada para una mujer y que les dará un buen estatus social.

El primer paso consiste entonces en que el aprendiz tenga una idea clara de esta profesión. Que tenga claro que la Psicología es algo más que esa visión romántica de una profesión bonita y fácil. Que lo que estudia es un gran compromiso consigo mismo en su proceso de desarrollo y un gran compromiso con los demás en el servicio que se va a prestar.

Una vez que se ha logrado el primer paso, se continúa entonces con el proceso formativo, que integra, por una parte, el estudio de las teorías psicológicas y de las metodologías que surgieron de todas ellas.  Pero además se estudian los sustentos de la psicología en otras áreas.

Se estudian las bases fisiológicas de los procesos psíquicos y de la conducta humana, con asignaturas del campo de la medicina, como Neuroanatomía y Neurofisiología.

De igual forma se prepara al estudiante en herramientas de investigación científica  basadas en los procesos matemáticos estadísticos y en la metodología, que le va a permitir poder llevar a cabo nuevas investigaciones para acrecentar el cúmulo de conocimientos de esta ciencia.

También se forma al estudiante en procesos de razonamiento filosófico que le permitan una comprensión racional de los nuevos conocimientos a través de asignaturas como Lógica y  Filosofía de la Ciencia.

Todo lo anterior va a sustentar con conocimientos el proceso formativo del psicólogo en cierne.

Sin embargo, la formación no termina ahí.  De hecho a partir de esos conocimientos es cuando el psicólogo comienza a desarrollar las habilidades  psicológicas personales que le permitirán realmente desarrollar sus funciones.

Podríamos aquí mencionar muchas de ellas que a través de los años de la carrera se trabajan, sin embargo,  nos vamos a referir solo a dos de ellas,  que son las que mas representan las capacidades de un psicólogo.

 

 

La primera es la empatía.  Por empatía entendemos la capacidad de una persona para comprender lo que otra persona piensa y siente desde su propia perspectiva.  Muchos la llaman “ponerse en los zapatos de otro”, sin embargo esto no es del todo exacto.  Cuando va una persona a hablar con el psicólogo lo que normalmente ocurre (o debiera ocurrir) es que se siente atendida, entendida y comprendida.  Es decir,  que el psicólogo pudo captar de forma muy exacta lo que ella estaba viviendo.  Tan solo esa experiencia es ya bastante estimulante para la persona como para buscar regresar.   Esto obviamente no es algo que podamos hacer de forma automática.  Requiere un entrenamiento muy especial.

Pero ¿cómo formar en el estudiante la  capacidad empática?  ¿Cómo lograr que desarrolle la habilidad para entender a las personas?  De hecho hay una serie de técnicas muy concretas que pueden ayudar, sin embargo, lo principal que se tiene que hacer es ayudar a que logre primero comprenderse a sí mismo y entender su propia realidad, sin complejos y sin temores.  Nadie comprende a otro sí primero no se ha comprendido a sí mismo.  Entonces definitivamente no es un proceso fácil.

La segunda habilidad de la que hablaremos la vamos a llamar “manejo de transferencias”.  Esto se refiere principalmente a la capacidad para que una vez que comprende la realidad de la otra persona en su justa dimensión, no se involucre emocionalmente con ella.  Es decir, no tomar como propias las problemáticas de los demás.  Frecuentemente escuchamos, quienes nos dedicamos a la psicología, preguntas como estas: ¿cómo logras estar tan tranquilo después de estar escuchando los problemas de tantas personas?  ¿no será que al final con tantas cosas termines tú peor que ellos?”.

 

 

 

 

 

 

 

Definitivamente el psicólogo debe estar preparado para escuchar problemas humanos, pues es parte importante de su trabajo.  Es para lo que más lo buscan.  Sin embargo, para poder permanecer emocionalmente estable requiere manejar de forma muy adecuada su propia afectividad, sus propias emociones. cómo se ayuda al estudiante a lograr esto?  Pues necesariamente tendrá que llevar en sí mismo un proceso de crecimiento y estabilización emocional como parte de su formación.  Al menos deberá estar muy conciente de su propia problemática y de la forma de manejarla, para que esto no interfiera en los procesos de apoyo  que va a realizar.  No se pide que el psicólogo sea una persona emocionalmente perfecta, pero sí que sea conciente de su propia situación,  de sus fortalezas y debilidades, es decir, que sea congruente consigo mismo.

Con todo esto podremos darnos una idea de los retos que plantea la formación de un psicólogo,  ya que no basta con un buen proceso educativo, sino que implica un proceso de apoyo al estudiante en su crecimiento como persona,  ya que lo que él va a ofrecer no son técnicas aprendidas en el aula o en el laboratorio,  ni  va  a trabajar con instrumentos prediseñados,  sino que su herramienta va a ser su propia persona y  lo que va a ofrecer a los demás es su propia integridad emocional.

 

 

Psicólogo José de Jesús González Pérez

De la formación

de un psicólogo

ENSAYO

Coordinador Académico de la Escuela de

Psicología de la Universidad Don Vasco

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La formación de un psicólogo presenta retos muy particulares y diferentes a cualquier otro proceso formativo.  La tarea debe comenzar con el proceso de concientización del estudiante de lo que esta profesión implica.

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